Neumonía desconocida (15-Dic-2019)
En la provincia de Hubei en Wuhan China, veintisiete
personas se presentan a diferentes hospitales con diagnósticos de neumonía de causa
desconocida. La mayoría de estos pacientes fueron vinculados a un mercado húmedo
de Wuhan, donde se vendían animales exóticos: culebras, murciélagos, pangolines
y civetas entre otros, por lo tanto se infirió fácilmente que la enfermedad fue
de transmisión de animal a humano, un término que se lo conoce como zoonosis.
Hay que recordar que los últimos brotes y epidemias
graves fueron producidos por virus animales que saltaron la barrera
de las especies y se hicieron infectivos para los humanos: VIH, zika, ébola,
SARS, MERS, encefalopatía espongiforme bovina (EET), gripe aviar, gripe porcina
y ahora esta. Algo estamos haciendo mal para provocar la furia de la
naturaleza.
El Dr. Li (27-Dic-2019)
Aquella mañana parecía tranquila en Wuhan, el Dr. Li se
dirigió a su consultorio en el hospital regional de la ciudad. El año 2019
estaba a punto de finalizar, e iniciar otro, pero con muchas sorpresas.
Aquella mañana recibió a una paciente inesperada, de aquellas
que te cambian la vida para siempre. Una mujer adulta llegó por un simple glaucoma,
pero había algo más: la mujer se sentía mal, sus vías respiratorias estaban
obstruidas, en efecto, aquella mujer padecía… Entró en su organismo, alojado en
sus pulmones... sin saberlo, el huésped maldito.
Y el doctor Li no lo sabía y no se protegió pero lo percibió,
la mujer tenía algo más que un glaucoma. El Dr. Li era un hombre agudo, y lo intuyó,
algo no estaba bien, y registró los síntomas y los comparó con otras
enfermedades, y no encontró similitudes, por supuesto que no, si estaba delante
de una nueva enfermedad.
Su perspicacia y diligencia esta vez le jugaron en contra,
se contagió del nuevo virus, y no solo eso, también se metió en problemas, por
advertir de un nuevo brote, de una nueva de calamidad.
El Dr. Li Wenliang, oftalmólogo de 34 años, casado, con un
hijo de cinco y otro en camino, amante del beicon y las salchichas, sus
compañeros lo describían como un hombre concienzudo, se percibía su pasión por
su profesión; debió ser un buen hombre en verdad... Qué pena que no lo valoraran.
También fue reprendida la directora de emergencias del
Hospital Central de Wuhan, Ai Fen, cuando alertó a sus superiores y colegas
sobre la presencia de un virus similar al SARS en sus pacientes.
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